Situación de la red de bibliotecas del IC

noviembre 11, 2009 by

La red de bibliotecas del Instituto Cervantes
Nuestra red de bibliotecas llega a 59 de los 65 centros Cervantes actualmente existentes, aunque 15 de ellas no cuentan, hoy por hoy, con un responsable a su cargo. Cada año nos visitan unas 750.000 personas y disponemos de cerca de un millón de ejemplares en nuestros fondos.
Quizá en algunas ciudades se pueda aprender español en otros centros. También es posible que se pueda asistir a actividades culturales relacionadas con el mundo hispano. Lo que creemos difícil es que se pueda acceder a una red española de bibliotecas como la nuestra, que agrupa bibliotecas de tipología dispar repartidas por los cinco continentes. Aunque cada una de ellas responde a la realidad de la ciudad en la que se ubica, la red es mucho más que un conjunto de bibliotecas: dispone de servicios y objetivos comunes, de la posibilidad de intercambio de sus fondos, de la experiencia compartida a lo largo de veinte años en situaciones muy diversas… Aunque suene presuntuoso decirlo, estamos orgullosos de nuestra red y dispuestos a afrontar el reto que la expansión del Instituto Cervantes y la nueva sociedad de la información suponen para nosotros.
Panorama laboral en los centros
En nuestra red se encuentran dos tipos de responsables de biblioteca: los bibliotecarios y los jefes de biblioteca. ¿Por qué existen dos categorías distintas para el mismo puesto? A lo largo de la historia del Cervantes nuestro estatus profesional ha ido variando, desde que en 1996 se decidiese la creación de la categoría de jefe de biblioteca para las bibliotecas con una colección importante (más de 10.000 volúmenes), hasta que en febrero de 2008 se resolvió que debía ser una categoría a extinguir. En estos doce años, en los que se viene practicando una política de recursos humanos errática para las bibliotecas, y aún hoy, han convivido y conviven las dos categorías con funciones similares pero condiciones laborales diferentes. Una de las diferencias fundamentales entre los dos grupos es que los jefes de biblioteca son miembros natos de la dirección de los centros, mientras que la participación de los bibliotecarios en el equipo directivo depende de la decisión de los directores de centro. Además, el jefe de biblioteca es personal desplazado con movilidad forzosa mientras que el bibliotecario es personal desplazado sin movilidad forzosa (desde hace muy poco, antes personal local). Ambos tienen ya legislación española.
El personal responsable se complementa en algunas ocasiones con ayudantes de biblioteca y con auxiliares en otras, aunque hay algunos casos en los que el bibliotecario no cuenta con ningún tipo de ayuda, o al menos no de forma estable. El perfil actual de los auxiliares como personal “polivalente” permite cambios continuos en su asignación a una u otra área del centro según las necesidades de cada una. Desgraciadamente, las necesidades de las bibliotecas no suelen considerarse prioritarias, a pesar de que en la práctica totalidad de ellas, año tras año, la tónica general sea el aumento considerable del número de visitas, de consultas y de préstamos.
En el caso de los ayudantes, los pocos que hay en la red, son técnicos con formación en biblioteconomía capaces de apoyar al bibliotecario en labores para las que se requieren conocimientos específicos, difíciles de adquirir en el mero cumplimiento de las tareas de un auxiliar. Son fundamentales para el buen funcionamiento de la biblioteca, porque permiten al bibliotecario liberarse de tareas puramente técnicas y asumir responsabilidades de gestión organizativa e informativa que responden a la misión y objetivos del centro al que pertenece. Entre estos objetivos está que el Instituto pase a formar parte del tejido cultural de su ciudad a través de la colaboración con sus homólogos, locales o de otros institutos europeos, servir de plataforma de difusión del centro y, por extensión, de la lengua y la cultura española en el país en el que se encuentra. Desafortunadamente, ni la estructura de la red ni la dotación de personal permiten que la mayor parte de nuestras bibliotecas alcancen estos objetivos.
La RBIC en el organigrama del IC
En el organigrama del Instituto Cervantes el Departamento de Bibliotecas depende de la Dirección de Cultura desde su creación, junto al Departamento de Actividades Culturales. Aunque los dos departamentos comparten la misma labor de difusión cultural la aproximación de uno y otro es muy distinta: el dominio de las bibliotecas es el de la información y el conocimiento, que no son exclusivamente culturales, ni siquiera en el Instituto Cervantes. Trabajamos junto al Área Académica y al Área de Cultura para difundir la lengua y la cultura, pero lo hacemos con técnicas y objetivos ajenos al resto de las áreas lo que nos dota de una entidad propia y singular en el seno de la Institución. De hecho, aunque dependen de la Dirección de Cultura, las bibliotecas sólo aparecen en el Plan de Acción Cultural del Instituto Cervantes publicado en febrero de 2007 como una de las estrategias a seguir, con una breve referencia a su función dispensadora de fondos bibliográficos y servicios de documentación, estipulando que corresponde al Departamento de Bibliotecas proponer su propio plan.
El poco peso de la red de bibliotecas en la estructura organizativa del Instituto queda patente además en otras ausencias: las bibliotecas sólo cuentan con dos subconceptos en todo el presupuesto de gasto comercial de los centros; tampoco existe una política clara para su difusión, su promoción no aparece en la lista de posibles objetivos para la asistencia a una feria (pero sí aparecen la promoción de las aulas cervantes o de los centros asociados). Los bibliotecarios Cervantes fueron los grandes ausentes de la I Jornada Profesional de la RBIC celebrada en Madrid el 13 junio de 2008, a excepción de los cuatro bibliotecarios que moderaron las sesiones. Los responsables de bibliotecas llevábamos tres años sin reunirnos cuando lo hicimos en junio pasado y los ayudantes llevan sin reunirse desde 2003. En cuanto a la carrera profesional, ha sido un derecho del que se ha privado sistemáticamente a todos los trabajadores del área: en los veinte años de existencia de la Institución, ni los bibliotecarios han podido nunca promocionar a jefes de biblioteca ni los ayudantes a bibliotecarios, cuando en las áreas de Administración y Académica se convocan cada año religiosamente los procesos de promoción correspondientes para todas las categorías. Ante este panorama de ausencias la situación nos parece, cuanto menos, preocupante.

El punto de madurez y desarrollo alcanzado en los últimos años por el Instituto Cervantes le ha obligado a modificar su estructura organizativa para adecuarse a la nueva situación. Eso es lo que ha estado haciendo en los últimos años, en los que se han creado direcciones nuevas (como la del DELE que se desligó de Académica en junio de 2004), se han reorganizado todas las áreas y se han modificado numerosas funciones de puestos de trabajo. En todo este proceso, que se puede seguir en la Intranet a través de las distintas Resoluciones del Director, se han alegado siempre razones operativas, de eficacia y de flexibilidad en la gestión para “asumir la continua expansión del Instituto Cervantes y los numerosos proyectos”.

¿Cómo ha afectado este proceso al Departamento de Bibliotecas? Todavía está pendiente. Ni la estructura del Departamento como tal ni la de la red de bibliotecas de los centros se han sometido a ese proceso de reorganización necesario para afrontar los retos que la nueva sociedad de la información imponen, un proceso al que se están sometiendo en España la práctica totalidad de los sistemas bibliotecarios, por no hablar de otros países europeos o los EEUU. El intento del Departamento de elaborar un Plan Director para las bibliotecas en 2006 no ha podido ser secundado desde los centros, donde los escasos recursos existentes permiten poco más que asegurar las prestaciones mínimas, muy lejos de los productos y servicios que buscan nuestros usuarios en consonancia con los que demanda la nueva sociedad de la información.

Son muchos los aspectos que habría que tener en cuenta en este proceso de reorganización de nuestra red, pero como aconseja el propio Departamento de Bibliotecas no debería contemplar en ningún caso la reducción drástica del catálogo de puestos de las bibliotecas, privándolo de la jefatura y del puesto de apoyo técnico. Antes bien, se debería crear una Dirección propia para las bibliotecas y se deberían revisar las funciones de los puestos ya existentes para adaptarlas a un nuevo modelo de red que fuese capaz de “asumir la continua expansión del Instituto Cervantes y los numerosos proyectos” al que hace referencia nuestra Directora en sus resoluciones, algo que viene sucediendo desde hace unos años en el resto de las áreas del Instituto.
Las raíces de un conflicto
Desde mayo de 2006 hasta hoy nuestro colectivo se ha dirigido en varias ocasiones por escrito a la Dirección de RRHH y a la Dirección del Instituto manifestando su preocupación por las condiciones laborales de los bibliotecarios, sometidos hasta hace muy poco a legislación local y sin posibilidades de promoción a las plazas de jefes de biblioteca, su inquietud por la falta de personal en muchas de las bibliotecas de la red y solicitando la consolidación de la figura del ayudante de biblioteca. El último escrito fue enviado en enero de 2009, a los pocos días de conocer la existencia de una resolución fechada en febrero de 2008 en la que la CECIR, a petición del Instituto Cervantes, declaraba a extinguir los puestos de ayudante de biblioteca, secretaria, jefe de biblioteca y jefe de actividad cultural. La política reflejada en los puntos anteriores ha llevado a que, en los últimos 4 años, ocho de nuestros colegas hayan decidido dejar de trabajar en la Institución, con la pérdida de experiencia y de capital humano que ello conlleva para la red.
Nuestras movilizaciones
Los detonantes para que las movilizaciones pasasen de la queja a la denuncia fueron la resolución de la CECIR sobre la extinción de las citadas categorías y la convocatoria extraordinaria con la que se “localizaron” las plazas de jefe de biblioteca de Utrech y Toulouse. Tras conocerlo, el colectivo en su conjunto llegó a la conclusión de que las cosas no podían seguir así. Además, en ese momento catorce bibliotecas se encontraban cerradas o sin personal adecuado que las atendiese. La situación de desamparo de nuestra red nos parecía evidente. En un escrito dirigido a los tres sindicatos que se sientan en la mesa de condiciones laborales se les instó a que impugnasen dicha convocatoria (como así ha hecho CCOO) por no estar contemplada entre los diversos procedimientos para la provisión de plazas que recoge el Marco de Condiciones Laborales para los centros. También se les instó a que denunciasen el procedimiento por el cual se había llegado a la resolución de la CECIR, totalmente irregular, sin negociación previa en la mesa de condiciones laborales como exige el procedimiento establecido para cualquier modificación que afecte las condiciones de trabajo del personal, tanto en la sede como en los centros. Por último, se exigía a la Dirección de RRHH que procediese a la elaboración de un plan integral para la red de bibliotecas en el que también participasen el Departamento de Bibliotecas y los representantes de los trabajadores.
Decidimos aprovechar la oportunidad que nos brindaban las Jornadas de Responsables de Bibliotecas previstas a principios de junio en Madrid para expresar nuestro malestar y exigir el plan de bibliotecas que clarificase cuáles eran las expectativas y propuestas de trabajo por parte de la dirección hacia nuestro sector. Pusimos en marcha un blog de discusión, organizamos varios grupos de trabajo, diseñamos unas camisetas reivindicativas e instamos a los sindicatos a convocar una concentración ante la sede del Cervantes (a la que respondió CCOO) que fue secundada unánimemente por el colectivo de bibliotecarios, otros compañeros del sindicato y trabajadores de la sede. El 2 de junio se concentraron delante de la sede más de cien personas y se adhirieron más de doscientos compañeros en los centros en señal de apoyo, preocupados como nosotros por la situación que viven las bibliotecas. A través del foro profesional de Iwetel también recibimos adhesiones de otros bibliotecarios que conocen la problemática de nuestras bibliotecas por haber trabajado en ellas.
Durante esas mismas Jornadas tuvimos una reunión con la dirección del Cervantes: la Secretaria General, responsables de Recursos Humanos, la plana mayor del Área de Cultura… La impresión que nos llevamos es que no había una propuesta clara por su parte sobre el futuro de nuestra red, a excepción del recorte drástico en el catálogo de puestos que propugna la resolución de la CECIR: jefes de actividades culturales y secretarias, jefes de biblioteca y ayudantes deben desaparecer para conseguir que aumente el número de auxiliares “polivalentes” en los centros. La desprofesionalización de la cultura como estrategia para afrontar los retos que la imparable expansión del Instituto y la nueva sociedad de la información imponen. Afortunadamente, la postura del Departamento de Bibliotecas fue clara y alentadora aconsejando mantener las categorías de jefe y ayudante y propugnando la elaboración de un mapa flexible de cabeceras para la red en el que ciertas plazas, en base a criterios por determinar, deberían ser ocupadas por los jefes de biblioteca.
Ante nuestra oposición a aceptar la resolución de la CECIR y la petición de un plan de bibliotecas integral, la respuesta de la Dirección de RRHH y de la de Cultura fue la propuesta de integración en un grupo junto con el Departamento de Bibliotecas para trabajar en un plan de urgencia que resolviese la provisión de las catorce plazas de bibliotecario vacantes, manteniendo la extinción de las diversas categorías como telón de fondo. La convocatoria de parte de estas plazas se decidió el 3 de julio, en una reunión de condiciones laborales en la que el colectivo de bibliotecarios propuso varias alternativas al plan presentado por el Departamento de Bibliotecas al que se adhirieron algunos compañeros.
Entre tanto, y como muestra de la buena voluntad del Instituto, nos llegó la noticia de que la CECIR había dictado una nueva resolución que contradecía otra anterior y cambiaba de parecer sobre las condiciones de trabajo de los bibliotecarios y gestores culturales. En el correo en el que la Secretaria General informaba a los directores de la nueva situación se hablaba de todos los trabajadores del Instituto, pero no se citaba a los jefes de biblioteca, jefes de actividades culturales, ayudantes y secretarias. Más de sesenta profesionales a los que el Instituto Cervantes ignora sin ningún tipo de escrúpulo. No interesan. No existen. El problema desaparece.
Un plan integral para la red de bibliotecas Cervantes
Como ya hemos dicho, la situación de desamparo de nuestra red nos parece evidente. Para que las cosas cambien estamos decididos a seguir trabajando con la Dirección de RRHH, el Departamento de Bibliotecas y los sindicatos para que se lleve a cabo un plan integral, más necesario que nunca, cuyo objetivo sea conseguir una nueva estructura organizativa para la red que nos permita afrontar los retos que nos aguardan, como ya estipuló en 2007 la propia Dirección de Cultura en su Plan de Acción Cultural.
Para conseguirlo es imprescindible una política de recursos humanos en línea con dichos objetivos en todo lo referente a la provisión de plazas para las diferentes bibliotecas. Tras la mejora de las condiciones laborales de los bibliotecarios quedan varios aspectos fundamentales por resolver si queremos conseguir una red a la altura de las expectativas en la que se respete el derecho de todo trabajador a la carrera profesional: la revisión de las funciones de las diferentes categorías profesionales, especialmente las del jefe de biblioteca, una figura que ahora mismo se solapa con la del bibliotecario, y el establecimiento de los procedimientos que aseguren la posibilidad de promoción entre ellas.

A pesar del potencial que tiene el jefe de biblioteca como parte del equipo directivo de los centros, las condiciones en las que desarrolla su trabajo distan mucho de ser igual de propicias que las de sus homólogos en las otras áreas del Instituto, quienes sí reciben el apoyo técnico necesario para poder llevar a cabo las funciones que les son propias como gestores y responsables de área. Queda por determinar cuáles deben ser esas funciones en el nuevo escenario y en qué bibliotecas deben concurrir, algo que el Departamento de Bibliotecas reivindica desde hace varios años elaborando planes que nunca han tenido continuación. Sabemos lo importante que es el apoyo de todos los trabajadores Cervantes para conseguir que el nuevo modelo de biblioteca al que todos aspiramos sea una realidad. Estamos seguros de que contamos con él.

¿CÓMO ESTÁN LOS COLABORADORES? ESTUDIO DE CAMPO

noviembre 1, 2009 by

En estas horas de reivindicaciones, tal vez sería conveniente dar a conocer el estado real de los colaboradores en el I.C. Los que trabajamos en la institución ya sabemos de qué hablamos. Sin embargo, por la dispersión de centros, por la incomunicación que esto genera, y también con el objetivo de hacer transparentes nuestras denuncias de puertas a fuera, estaría bien objetivizar ese estado real con datos reales (cualitativos y cuantitativos), a saber: salario, prestaciones sociales, número de colaboradores, estabilidad, tipo de contrato si existe, puntualidad en el cobro, relación sueldo / nivel de vida y otros.

Animamos a los colaboradores de todos los centros a exponer aquí cuál es su situación, bien en los comentarios de esta entrada, bien en el foro.

Aquí ofrecemos como ejemplo los datos del I.C. de Moscú:

Salario.- Haciendo una media anual y sin hacer vacaciones, el salario de un colaborador con 4 grupos (24 horas a la semana) es de 51000 rublos al mes (al cambio de hoy, 1160). El mes de septiembre no se llega a los 32000 rublos (745 euros) y en diciembre sólo 8000 (186 euros).

Prestaciones sociales (seguro médico, seguridad social, etc.).- No existe prestación de ningún tipo (ni seguro de enfermedad ni médico), si bien se descuenta un 13% del salario total en impuestos.

Número de colaboradores.- 35 colaboradores.

Estabilidad.- No existe. Todo depende de la asignación de grupos del Jefe de Estudios.

Tipo de contrato.- El contrato es de temporero, como si los colaboradores fueran autónomos. Se paga por horas: 890 rublos (20 euros) la hora de curso general, 935 rublos (21 euros) la hora de curso especial y 1180 rublos (27 euros) la hora de curso fuera de las instalaciones del Instituto.
Puntualidad en el cobro.- El pago se efectúa mensualmente. Cada vez se cobra con más retraso (el mes de septiembre, se cobró entre el 7 y el 9 de octubre, según los casos).

Relación sueldo/nivel de vida del país (cuánto cursos se necesitan para vivir exclusivamente del trabajo en el IC):

  • Actualmente se está perdiendo un 9 % respecto al salario del año pasado. Lo mínimo para poder vivir del Cervantes es tener 4 grupos (24 horas a la semana).
  • El nivel de vida de los colaboradores es bajo y la mayoría no llega a fin de mes. En muchos casos algunos se ven obligados a coger 5 grupos (32 horas a la semana), lo cual quiere decir trabajar cada día de la semana sin descano.
  • Poderse pagar un billete de avión a casa en Navidad o costearse el alojamiento los meses en que menos se gana es dificultoso.

Otros:

  • Todo el material elaborado pasa a ser automáticamente propiedad del I.C. y no existe ningún derecho sobre él: no puede ser publicado ni utilizarlo sin permiso del I.C. El I.C. puede denunciar al trabajador si publica ese material. El nuevo contrato es explícito en ese sentido.
  • Las sustituciones son obligadas.
  • También se exige por parte del Director un currículum corregido, una ficha (con datos personales como lugar de residencia y teléfono fuera del país), una fotocopia del pasaporte y del visado.
  • El año pasado se ofreció la posibilidad de trabajar a partir de las 7 de la mañana y de las 10 de la noche.

¡Adelante! Para dar a conocer vuestra situación solamente necesitáis hacer un copia y pega de estos ocho puntos,  añadir vuestros datos y publicarlos como comentario.

Una modesta propuesta

octubre 18, 2009 by

De un tiempo a esta parte se oyen continuamente campanas de nepotismo en comentarios de blogs dedicados al Instituto y en los pasillos de los centros. El ultimísimo caso ha sido la asignación de una plaza de profesor en Shanghai (ver comunicado de CCOO). Todo esto es molesto por dos motivos: el primero, porque es verdad; el segundo, porque empieza a dar la sensación fuera del Cervantes de que todos los que están dentro lo están por enchufe, lo cual es ciertamente frustrante para todos los que se han ganado su puesto con honestidad.

El Instituto Cervantes se va ganando poco a poco una mala reputación en lo que a sus procesos de selección se refiere, y no da la sensación de que haya voluntad por hacer el proceso más transparente. Todo lo contrario: mediante decisiones arbitrarias (por ejemplo, revisiones de puntuación fuera de plazo para candidatos elegidos) alimenta la opacidad. La propia estructura del proceso de selección, muy rígida, hace que ciertos comportamientos difícilmente se corrijan.

El proceso de selección ideal no existe. Sin embargo, podrían adoptarse algunas costumbres de otras administraciones con el propósito de diseñar un modelo más justo de concurso-oposición. Estas serían dos propuestas que podrían ir en ese sentido:

  • Entrega de méritos en sobre cerrado, que sería abierto y baremado una vez se hubiera dado a conocer la nota del examen y de la entrevista. Con esto se evitaría caer en la tentación de tener que coger la calculadora para ayudar a determinados candidatos a conseguir los puntos necesarios en la última prueba. También se cerraría la posibilidad a que se entregaran documentos fuera de plazo.
  • Participación del personal fijo de los centros en el tribunal de selección. No se trataría de solapar a Recursos Humanos. Solamente se trataría de añadir al tribunal de toda la vida de la Sede dos o tres trabajadores de los centros (cuya asignación se realizaría por sorteo). Todos están capacitados para emitir juicios de valor desde un tribunal de este tipo. Un profesor conoce cómo debería ser un profesor. Un bibliotecario sabe cómo debe ser un bibliotecario. Lo mismo puede decirse sobre un administrador. Ciertamente a nadie le gustaría que le tocara estar en un tribunal, pero este sistema funciona en Educación y frena las tentaciones amiguistas que otros puedan tener.

A buen seguro estas medidas no serían la solución perfecta. Pero con ellas se ganaría algo que casi todos deseamos: más transparencia y más justicia.

Becarios en la biblioteca

julio 26, 2009 by

Durante los meses de verano es frecuente que alumnos de biblioteconomía pasen una temporada haciendo prácticas en nuestras bibliotecas. En la página de la Facultad de Biblioteconomía de la Universidad de Barcelona suelen exponer sus experiencias. Os pasamos el enlace por si queréis echar un vistazo. Tened en cuenta que la mayor parte de los mensajes están en catalán. Hemos escogido los mensajes agrupados bajo la etiqueta Instituto Cervantes.
Mòbils BiD: punt de trobada d’estudiants d’intercanvi de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació de la Universitat de Barcelona.

¿Pacto de silencio en torno al Cervantes?

julio 25, 2009 by

El Instituto Cervantes es la institución más valorada por los españoles, según un estudio reciente. El Instituto es cuidadoso con su imagen: cuenta con un eficaz servicio de prensa y en los medios no aparecen sino felices reuniones de directores, e inauguraciones de centros y exposiciones. El Instituto se ha convertido en el buque insignia de la imagen de España en el exterior. ¿Pero debe ser por ese motivo intocable?

Las noticias relacionadas con el Instituto publicadas en prensa (de la ideología que sea) aparecen sistemáticamente cerradas a comentarios. En ocasiones, cuando se trata de una noticia que toca el tema de manera tangencial, se producen grietas. Sin embargo, éstas son tapadas con celeridad.

Un ejemplo (podrían ser muchos): recientemente apareció una noticia en El País (Moratinos y González-Sinde acaban con la pugna por la acción cultural en el extranjero) que en principio estaba abierta a comentarios. En cuanto apareció la palabra “Cervantes”, la noticia fue inmediatamente cerrada a comentarios. Días después se reabrió, pero el debate ya estaba acabado. Esto sucede con tanta frecuencia que se hace difícil pensar en la casualidad.

No hay que pensar mucho para ver que el silencio favorece prácticas antidemocráticas porque quien las lleva a cabo sabe que nunca saldrán a la luz pública. Si, por poner un ejemplo, una institución X tiene subcontratados, o no negocia el cambio de status de algunos de sus trabajadores con los propios trabajadores, o permite prácticas despóticas, o no es transparente en sus nombramientos o en sus procesos de selección de personal, y todo esto no sale a la luz pública ni siquiera en los comentarios de las noticias de la prensa, corremos el riesgo de que estas prácticas se perpetúen.

A estas alturas hay que recordar de nuevo que el prestigio de una institución no tiene que estar necesariamente reñido con la información (positiva y negativa) y el debate. Ninguna otra institución (ni siquiera la monarquía) goza del “privilegio” de un pacto de silencio. ¿Por qué la nuestra sí?

¿Para qué otro blog?

julio 25, 2009 by

En el Instituto Cervantes, en plantilla o como colaboradores, trabajamos  más de 1000 personas. Algunas en España, otras en los 70 centros repartidos por todo el mundo. La dispersión geográfica nos dificulta el intercambio de información y opiniones entre nosotros. Pero el desconocimiento no es sólo por motivos geográficos, también por el tipo de actividad que realizamos. No siempre los trabajadores de un departamento conocemos los problemas, anhelos e inquietudes de los compañeros de otras áreas. Con el objetivo de paliar en la medida de lo posible este desencuentro entre nosotros nace este blog.

Quizá sepáis que los bibliotecarios nos encontramos inmersos en un conflicto con la dirección que tuvo su expresión más clara en la concentración que tuvo lugar recientemente durante la celebración de unas Jornadas de responsables de biblioteca. De allí surgió la idea de crear este blog. Como este conflicto, en nuestra institución hay muchos otros: la precaria situación de los colaboradores, los bajos sueldos de algunas categorías y zonas geográficas, etc., etc.

Sin embargo, el objetivo del blog no queremos que sea exclusivamente la reivindicación laboral. Hay otros aspectos de nuestra vida como trabajadores que puede ser interesante dar a conocer. El blog está abierto a la colaboración de cualquier compañero del Cervantes que tenga algo que decir que pueda ser interesante para el resto de trabajadores. La idea es que el blog sirva fundamentalmente para la difusión de noticias. Para el debate, hemos creado una sección propia a la que podéis acceder directamente o bien desde el enlace que aparece en la parte derecha superior de este blog (Foro de discusión). En un futuro quizá desarrollemos también una sección de informaciones útiles mediante la edición compartida en una wiki. Está en estudio.

¿Cómo publicar noticias? No es éste un blog personal y por tanto no queremos restringir la cantidad de colaboradores que puedan añadir información. Si os queréis dar de alta, podéis enviar un mensaje al correo sinconcervantes@gmail.com.  Seréis añadidos como colaboradores y a partir de ese momento podéis empezar a publicar. El único requisito deseable es trabajar para el Instituto Cervantes, sea en plantilla, sea como colaborador, sea como becario. El tipo de relación contractual con el Cervantes no es relevante. Todos sois bienvenidos y esperamos que hagáis vuestro este blog.